No fué realmente ayer, sino antier... pero como aún no ha amanecido, para mí fué ayer, cuando te dije adios por fin.
Adios y perdón, por molestarte tanto.
Perdóname, cariño mio, adios.
Intenté buscarte, intenté hablarte, verte, saber de tí.
pero tú me evadías, me evitabas, me esquivabas. Qué querías ke hiciera entonces?
Tú dictaste la sentencia y yo, la decisión.
Buenas noches amor.
Que descanses y espero seas feliz. Yo intentaré hacerlo... sin ti.
Que la Luna te bendiga hoy y siempre.
Un beso y adiós.
"Ése es el precio que pagas cuando partes: los objetos no se quedan donde los dejaste, los amigos difuminan tu recuerdo apenas les das la espalda, los parientes no te vienen a buscar porque los tenues lazos se estiraron en la distancia y terminaron quebrándose. El mapa de la isla del tesoro que se pierde. Les ocurre a todos porque todos, tarde o temprano, parten a algún lugar".
La materia del deseo
Edmundo Paz Soldán
domingo, enero 17, 2010
Ayer decidí
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