"Tú piensas que yo soy de piedra
pero la verdad es que tú
eres como una hiena.
Yo trato de hablar,
pero tú solo te ríes y burlas.
No quiero gritar,
porque temo que me vallas a golpear.
Tú eres la desconsiderada
que no quiere escuchar
porqué estoy enojada
y me quiero largar.
Criaste un demonio,
que se venga de tu mal
sólo que tú
ya no lo quieres aguantar.
Tu decías que él era malo
que núnca serías así,
pues adivina algo...
es lo que haces aquí.
Sabes que te necesito,
que te quiero más que a una amiga,
pero tú sólo te vas
y me dices "enemiga".
Haces y dices cosas
que logran marchitar las flores
y a mi corazón logras
que llore por las noches
Haces lo que decías no querer,
porque te importamos de más
pero repites la historia,
y ésa es la verdad..."
Sí bueno, aquí está un poema que le dediqué a mi madre, Bridgid, es sólo para que, si algún dia, se le ocurre preguntar, aquí le he dedicado un espacio para desahogar mis penas con ella... adios...
"Ése es el precio que pagas cuando partes: los objetos no se quedan donde los dejaste, los amigos difuminan tu recuerdo apenas les das la espalda, los parientes no te vienen a buscar porque los tenues lazos se estiraron en la distancia y terminaron quebrándose. El mapa de la isla del tesoro que se pierde. Les ocurre a todos porque todos, tarde o temprano, parten a algún lugar".
La materia del deseo
Edmundo Paz Soldán
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