"Ése es el precio que pagas cuando partes: los objetos no se quedan donde los dejaste, los amigos difuminan tu recuerdo apenas les das la espalda, los parientes no te vienen a buscar porque los tenues lazos se estiraron en la distancia y terminaron quebrándose. El mapa de la isla del tesoro que se pierde. Les ocurre a todos porque todos, tarde o temprano, parten a algún lugar".
La materia del deseo
Edmundo Paz Soldán

lunes, marzo 22, 2010

My dear

He comenzado a llamarte "my dear", no sé muy bien por qué. Tal vez porque en mí aún quedan rastros de lo que fué mi pasión por tu piel, por tu cabellos hermosos, por tu aroma, tu ser.
Anoche, mientras te pensaba, he escrito un poema, con pretenciones de ser tu amada.

"intento controlarme y no lo consigo. el olor que entume mis sentidos, la luz que me cega, el sonido que me atonta, y tú, mi antigua divinidad griega, te encuentras a la lejanía, Tan distante de mis pensamientos. Al verte de nuevo, no supe cómo reccionar. Me sentía como golondrina sin nido, sin primavera. Te acercas y te alejas, eres una ola de mar: hermosa, azul, inconstante, palpitante, efímera.
Te miro y la memoria me dice que por tí no han pasado los años. Aún recuerdo aquél beso fugáz, oculto, secreto, prohibido, y me pregunto si aún quedará en ti alguna braza de lo que fuimos tu y yo. Porque mi corazón sintió un incendio al verte, abrazarte y tenerte de nuevo junto a mi. No sé qué pasó en todos estos años, pero sigues siendo en mí, recuerdo de un éxtasis fugaz".

Y te veía caminar, entrar y salir de mi espacio, cual ola indecisa, y me hervía la sangre, celosa de verte abrazando a alguien más. De sólo imaginar con cuántas pieles más habras estado, se estremecían mis piernas y se me anestesiaba el corazón.

"No eres para mí", pensé al despedirme, "ya perdí".
Un abrazo y un beso cordial cerraron la velada y nuestro encuentro, pero, dejaste encendida la esperanza en mi corazón, con la prenda que me regalaste, con el aroma que en él dejaste.
No sé que estoy haciendo... llegas tú, y ya no recuerdo quién soy o si fuí, para tí.



Perdona las incomodidades que te causen mis confesiones, tal vez debería callarlas, pero ya no quise hacerlo más.

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